Los diez beneficios que trajeron los transgénicos a la producción y el ambiente

  1. Contexto

    La difusión y utilización de los cultivos transgénicos ha generado en las últimas décadas acaloradas discusiones entre quienes están a favor y aquellos que están abiertamente en contra.

    Para intentar acercar nuevas herramientas de debate al respecto, la Bolsa de Comercio de Rosario difundió un trabajo publicado por la consultora agro-ambiental británica “PG Economics”, y titulado “Cultivos transgénicos: impactos socioeconómicos y ambientales a nivel global 1996-2015”.

    Entre otros aspectos, el informe sostiene que 20 años de uso creciente de cultivos transgénicos en el mundo han sido muy positivos para mejorar el impacto ambiental de la agricultura y han estimulado el crecimiento económico en los 26 países donde se siembran y cosechan.

  2. Menos pobreza

    El primer impacto positivo de los transgénicos, según estos autores, es que ha ayudado a los pequeños agricultores y ha aliviado la pobreza en los lugares en los que se utiliza.

    En concreto, contribuyeron a preservar los recursos naturales de la tierra, lo que permitió a los productores agropecuarios cultivar más alimentos, de mejor calidad y usando menos tierra.

    Sostienen que esta tecnología habría ayudado a aliviar la pobreza de aproximadamente 16,5 millones de personas, en su mayoría pequeños agricultores de países en desarrollo.

  3. Menos gases nocivos

    El trabajo asegura que los cultivos GM redujeron el impacto ambiental negativo que puede generar la agricultura debido a la reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero al utilizar prácticas más sustentables como la labranza cero (siembra directa).

    El beneficio de estas prácticas es que ayudan a disminuir la quema de combustibles fósiles y retienen más carbono en el suelo.

    Según los investigadores británicos, si los transgénicos no se hubieran utilizado en 2015, se habrían emitido otros 26.700 millones de kilogramos de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que equivale a añadir 11,9 millones de automóviles a las carreteras del mundo.

  4. Menos agroquímicos

    Otro aspecto positivo señalado por el informe es que el cultivo de transgénicos disminuye las aplicaciones de fitosanitarios.

    En concreto, calculan que desde 1996 a 2015, la biotecnología agrícola habría permitido reducir la pulverización de fitosanitarios/pesticidas en 619 millones de kilogramos, lo que implica una reducción global del 8,1 por ciento.

    Esto equivale a más del uso total de productos fitosanitarios en China cada año. La consultora sostiene que los agricultores que cultivan semillas biotecnológicas han reducido el impacto ambiental asociado con sus prácticas de protección de cultivos en un 18,6 por ciento.

  5. Menos deforestación

    Las mejoras biotecnológicas también han reducido la presión para ampliar la frontera agrícola, con el fin de alimentar cada vez más personas.

    Los autores destacan que los cultivos transgénicos les permiten a los productores obtener más alimentos sin necesidad de sembrar tierras adicionales y, en ese sentido, estiman que si no se hubieren utilizado semillas genéticamente en 2015, para obtener los mismos niveles de producción mundial de granos, deberían haberse sembrado 8,4 millones de hectáreas adicionales de soja, 7,4 millones de hectáreas adicionales de maíz, tres millones de hectáreas adicionales de algodón y 0,7 millones de hectáreas adicionales de canola.

    Esto equivale a aumentar el área sembrada estadounidense en un 11 por ciento o la de Brasil en un 31 por ciento.

  6. Más rendimiento

    La investigación destaca otro dato que es, sencillamente, la razón de ser de los transgénicos: la posibilidad de mejorar los rendimientos.

    Al respecto, cita dos ejemplos: cultivos de algodón y maíz diseñados para resistir el ataque de plagas, que aumentaron respectivamente 15 por ciento y 13,1 por ciento su rendimiento en relación a semillas sin modificaciones.

    Del mismo modo, destacan que los productores de soja en Sudamérica aumentaron 9,6 por ciento en promedio los rindes desde 2013.

    Citan puntualmente el caso de Argentina en lo que respecta a las tecnologías para control de malezas, concretamente las sojas RR resistentes a glifosato, que permitieron realizar cultivos de segunda sobre rastrojos de trigo.

  7. Más producción

    Lógicamente, mayores rindes significan más producción.

    La investigación sostiene que, entre 1996 y 2015, la biotecnología agrícola fue responsable en el mundo de la producción adicional de casi 180 millones de toneladas de soja, 357 millones de toneladas adicionales de maíz, 25 millones de toneladas adicionales de algodón y casi 10,6 millones de toneladas incrementales de canola.

  8. Más ingresos

    Alineado con el primer beneficio, el de disminuir la pobreza, el trabajo británico subraya que los cultivos transgénicos mejoran el bienestar y los medios de subsistencia, especialmente para los agricultores más pobres de los países en desarrollo.

    Esto ocurre porque, al controlar mejor las plagas y las malezas, los agricultores mejoran los rindes y esto conduce a mayores márgenes brutos y netos, con una mejora en la calidad de vida.

    El cálculo es que, en 2015, el aumento promedio en los ingresos de los productores habría sido a nivel mundial de 90 dólares por hectárea.

  9. Mejor para zonas en desarrollo

    Un aspecto que destaca el reporte es que las mejoras son más visibles para agricultores de países en desarrollo para quienes producen en el “primer mundo”.

    En promedio, cada chacarero a nivel mundial recibió un promedio de 3,45 dólares por cada dólar invertido en semillas transgénicas; pero esa relación fue de 5,15 a 1 en países en desarrollo, y de 2,76 a 1 en naciones desarrolladas.

  10. Otros avales

    El artículo de la Bolsa de Rosario recuerda también dos informes recientes que avalaron la hipótesis de que los transgénicos no son nocivos para la salud.

    Uno fue una posición difundida por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos publicando, que revisó múltiples investigaciones sobre el impacto de los transgénicos, y sus conclusiones favorecieron la posición de aquellos que sostienen que los alimentos procedentes de organismos genéticamente modificados no dañan el medioambiente ni afectan a la salud de las personas.

    También el año pasado, más de 100 premios Nobel de Medicina, Física o Química apoyaron a los organismos genéticamente modificados y criticaron que, al no posibilitar un mayor desarrollo de los OMG, se podría estar cometiendo un “crimen contra la humanidad”.

Información de AgroVoz

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