“De transgénicos, política y grandes compañías” Ernesto Bustamante

Ernesto Bustamante es PhD en Bioquímica y Biología Molecular y Celular por la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. Tiene un máster en bioquímica por la Universidad Cayetano Heredia, en donde ha sido profesor por aproximadamente 10 años. También ha enseñado como profesor visitante en la Universidad de Chile, en la Universidad de Carolina del Norte y en J. Hopkins. Fue Jefe del Instituto Nacional de Salud del Perú. Se ha dedicado a la investigación privada en fabricación de reactivos para diagnóstico clínico y realizar análisis de laboratorio clínico. Actualmente tiene un laboratorio que se dedica a hacer análisis de ADN.

La Ley de Moratoria para los transgénicos en el Perú, se aprobó políticamente, no técnicamente.

¿Qué es un transgénico?

Transgénico es el nombre popular que se le da a un organismo vivo que ha sido modificado genéticamente. Es decir, quitando, agregando o modificando un gen o trozo de ADN. Y cuando digo uno, pueden ser varios también; normalmente son varios. Entonces como se está haciendo una transferencia de genes, se habla de transgénesis.

¿Y se producen siempre en laboratorios?

Muy buena pregunta. La transgénesis es un fenómeno que ocurre en la naturaleza. Por ejemplo, el camote es un transgénico natural porque a lo largo de miles de años ha ido incorporando espontáneamente genes de otras especies.

También el hombre ha producido transgénesis no moderna en sus cultivos durante miles de años. Si un agricultor tiene una cosecha de maíz de grano grande y dulce, pero de crecimiento lento y tiene otra de granos delgados, pero de crecimiento rápido, lo que hace es cruzar estas especies para que a la quinta o sexta cosecha el maíz crezca con las características que está buscando: que sea dulce y que crezca rápido.

En el Perú existen más de 52 razas de maíz, pero esa agrodiversidad ha ocurrido gracias a la acción del hombre, que ha seleccionado estas razas. Hoy en día puede hacerse lo mismo, pero con biología molecular y no en 1,000 o 2,000 años, sino en dos o tres.

¿Para qué sirven los transgénicos en agricultura? ¿Por qué al agricultor peruano le convendría sembrar semillas modificadas?

El agricultor que siembra tiene que sacarle el máximo provecho a su tierra. El agricultor tiene que gastar en tierra, tiene que alquilar la tierra, tiene que fertilizarla, irrigarla, tiene que remover la maleza, eliminar plagas y tiene que asegurarse de que su cosecha termine en el mercado y no en el aparato digestivo de los pájaros y los insectos.

En el Perú, no existen los subsidios al agricultor. Si en el Perú se subsidiara a los agricultores, estos no se preocuparían por producir más porque, sin importar cuánto cosechen, el Estado les pagaría sueldos fijos. Pero como el agricultor gana según cuánto produzcan sus tierras, tienen que recurrir a técnicas y tecnologías que las hagan más productivas.

¿Cómo funcionan?

Hay dos tipos de transgénicos que dominan el mercado de semillas. Uno de ellos sirve para hacer los cultivos resistentes a las plagas. Este es el caso del Bt (Bacillus thuringiensis). La tierra común de jardín contiene estos bacilos. Lo que se hace es extraer un gen de estas bacterias para que la planta produzca una proteína que es desagradable para los insectos y así se evita que se coman los cultivos. El agricultor se beneficia pues en vez de hacer diez pasadas de pesticidas por campaña agrícola, simplemente casi no gasta en ellos. Y el ambiente sufre menos daño al no usarse pesticidas. Es al revés de lo que se piensa. Estos transgénicos benefician el medio ambiente.

El otro tipo de transgénico, son los que hacen que el cultivo sea resistente a herbicidas. Los herbicidas se utilizan para erradicar la mala hierba (o sea todo lo que crece con tu cultivo sin que lo hayas plantado y que puede aprovecharse del agua y los nutrientes de la tierra que has preparado). Sin embargo, los herbicidas también dañan la cosecha. Por eso, se inserta un gen que haga a las plantas resistentes a la acción del herbicida, de modo que muera toda la mala hierba, pero tu planta quede paradita.

Estos dos transgenes generalmente constituyen la base del 80% de los transgénicos en el mercado.

¿Qué otros usos importantes tienen los alimentos transgénicos? Existen ONG que apoyan su uso por sus repercusiones sociales positivas…

Que apoyan sí. Los transgénicos pueden usarse para muchas cosas. Por ejemplo, puedes hacer que el arroz –a través de la inserción de un gen de la zanahoria- contenga vitamina A. Esto es una gran solución para países de Asia y África, por ejemplo, en donde la ceguera infantil es un problema muy extendido. Este tipo de arroz se conoce como arroz dorado y de hecho se encuentra sin patente, los creadores la donaron a la humanidad de manera que pudiera producirse sin tener que pagarles regalías y es una ONG la que se encarga de promoverlo.

¿Los transgénicos pueden ser dañinos para la salud?

Hasta ahora no ha habido ninguna demostración científicamente válida de daño para la salud animal o humana de ningún transgénico comercial en más de 25 años de uso. Lo que pasa es que hace 43 años, cuando empezó la tecnología transgénica con el descubrimiento de las enzimas que cortan el ADN en ciertas partes, la gente se reunió en una ciudad de California que se llama Asilomar y desarrollaron las llamadas Conferencias de Asilomar, que tenían la misión de decir “¿Qué hacemos? ¿Y si esta tecnología se nos escapa de las manos? Vamos a crear monstruos”… La gente estaba realmente preocupada, dijeron “tenemos que asegurarnos de que esto no dañe a la salud, al medio ambiente”… la preocupación surge de ahí.

Pero en los más de 40 años que han transcurrido, en realidad en los primeros diez,  se determinó ya que no pasaba nada y se empezó a dar licencias a las compañías para que empiecen a fabricar y distribuir sus transgénicos en todo el mundo.

¿Afectan la biodiversidad y propician la contaminación de otras especies?

No hay ningún problema, yo creo que es más de lo mismo. Mira, en el Perú hay más de 52 razas de maíz, por ejemplo el maíz grande blanco de Urubamba, el maíz morado, el maíz amarillo duro… 52 tipos de maíz, todos coexisten. Hay gente que tiene el sembrío tal al lado del sembrío cual, dos variedades diferentes, y no se cruzan ni una mata a la otra. Hay veces que una plantita aparece acá, pero la arrancas, pues y ya está, no pasa nada. No es que desaparece el maíz gigante de Urubamba transformando sus características o que va a desaparecer el maíz morado del Perú. Los maíces que lleven uno o dos transgenes se comportan igual.

Y entonces, ¿Por qué tanta oposición?

Yo creo que buena parte de la oposición viene de las grandes compañías que producen transgénicos. Esto parece un contrasentido, pero lo que sucede es que producir un transgénico en realidad es sumamente sencillo. Incluso, en los colegios de primer nivel de Estados Unidos, forma parte de los cursos de ciencia producir un transgénico.

Lo complicado en la producción de transgénicos es el marco regulatorio y cómo demostrarle a las autoridades regulatorias que no se daña la salud y el medio ambiente. Mientras más trabas y trámites te pongan, más tiempo y más dinero te va a tomar insertar en el mercado tu producto.

¿Entonces, los grandes laboratorios son los que incentivan estas trabas para evitar la competencia?

Sí, es toda una teoría conspiratoria (risas) pero creo que hay mucho de eso. Es como las grandes compañías farmacéuticas: hoy en día puedes crear un producto farmacéutico en un par de años, pero te toma siete años más sacarlo al mercado, porque tiene que pasar por una serie de pruebas regulatorias. Durante ese tiempo, estás gastando y gastando sin ganar un dólar. Eso sólo pueden hacerlo quienes tienen espaldas financieras muy anchas.

Entonces, ¿a quién le interesa que haya muchas regulaciones? A las grandes compañías,  porque así las pequeñas compañías terminan vendiéndoles sus patentes o siendo adquiridas ellas mismas. Se puede producir un transgénico con US$ 200,000 o US$ 300,000… pero entonces aparece papá Estado y te dice “tienes que demostrarme que no hace daño aquí, que no hace daño allá”… y tus US$ 200.000 no son nada al lado de los miles de millones que tienes que gastar en desarrollar la aprobación de tu marco regulatorio.

La pregunta es, ¿por qué los prohíben? o Breve historia de la detección del SIDA en Francia

Es una posición política de los gobiernos. Las primeras semillas transgénicas fueron hechas por Estados Unidos. Luego, entraron Bayer (Alemania) y Syngenta (Suiza, hoy comprada por los chinos), pero llegaban con desventaja al mercado de transgénicos. Lo que pasa se parece mucho al caso de los primeros reactivos para detectar el SIDA…

La primera versión de los tests de Elisa para detectar anticuerpos contra el VIH fue inventada por EEUU. Los franceses entonces prohibieron el uso de estas pruebas hasta que el Instituto Pasteur no desarrollara su versión con el virus variedad francesa, porque sabían que podría prevalecer la marca americana. Y demoraron dos años. Y dejaron morir a sus enfermos. Incluso hubo muchas denuncias y ministros de Salud presos por eso. Pero lo hicieron por proteger la economía de su país a costa de las vidas de algunos de sus ciudadanos. Querían evitar que sea el laboratorio americano el que dominara el mercado. Y lo lograron. Finalmente, el Instituto Pasteur sacó su propia marca. Ahora cualquiera fabrica reactivos para VIH, te hablo de los años ochenta…

¿Por qué en el Perú no pueden sembrarse transgénicos?

La economía y la geopolítica están muy involucradas en todo esto. Por eso, no me extrañaría que muchos de los que están metiendo miedo hoy día a los países subdesarrollados diciendo cosas como “cuidado con los transgénicos que te malogran tu biodiversidad” en realidad tengan otros intereses. Ciertos políticos de países europeos quisieran vernos eternamente como custodios atrasados de la Amazonía y la biodiversidad… Políticamente es interesante verlo entrar en el debate, porque es muy fácil ponerse la bandera de la biodiversidad y decir “no a los transgénicos”… cuando lo que estás haciendo en realidad es meterte autogoles porque vuelves a tu país menos competitivo.

La Ley de Moratoria para los transgénicos en el Perú (2011), se aprobó políticamente, no técnicamente. Fue en contra de la posición de la mayoría de científicos en el Perú (quienes estaban a favor de que ingresasen los transgénicos). Se aprobó simplemente porque era del gusto del Ministerio del Ambiente y las ONG pseudo ambientalistas. El Ministerio del Ambiente se creó en el 2009 bajo el patrocinio de la Unión Europea que veía con muy buenos ojos que no se plantaran transgénicos en el Perú, porque iba de acuerdo a su macro política de entonces (hoy están dando marcha atrás).

¿Qué podemos esperar de los candidatos presidenciales en cuanto al tema de los transgénicos?

Yo espero que en algún momento esta ley sea revisada. En mi opinión la Ley 29811 es antinacional pues mantiene al agricultor peruano en la pobreza impidiendo que pueda ser más productivo. A las multinacionales vendedoras de semillas transgénicas esta ley no las daña en lo mínimo pues la Ley de Moratoria solo prohíbe su siembra mas no su importación; es decir, las empresas venden igual sus semillas solo que a agricultores extranjeros. Lo que a mí me preocupa a mediano plazo de esto no es que podamos importar semillas transgénicas hoy, sino que debamos volvernos capaces de producir nuestros propios transgénicos e insertarlos en el mercado mundial. La Ley de Moratoria de Transgénicos dice que promueve la investigación científica sobre aquellos, sin embargo no hay estudios en los que se haya invertido hasta el momento; nadie se atreve a investigar bajo amenazas de multa y cárcel.

Espero que el siguiente gobierno pueda hacer una modificación a la Ley de Moratoria. Yo sugeriría que se comenzara con plantaciones de algodón, porque total el algodón no se come, se usa en la ropa, en los billetes…  De hecho, nuestros billetes están hechos con algodón transgénico importado de la India y de China. Ropa hecha en Singapur, en China… también usan transgénicos. Si los algodoneros del Perú hoy están prácticamente quebrados es porque nos ganan estos mercados que producen algodón transgénico. Escogeríamos dos o tres regiones de la costa para plantarlos. Luego de dos o tres campañas agrícolas evaluamos. La productividad subió, nadie se murió ni se enfermó, podemos seguir adelante y probar en otras áreas. Así es como se les va a perder el miedo a los transgénicos.

Entrevista hecha por Altavoz

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