“Prohibir los transgénicos es un error terrible” Jean-Marie Lehn

Acompañado por una cohorte de cargos de la Universidad de Córdoba, el premio Nobel de Química Jean-Marie Lehn (Rosheim, Francia, 1939) hizo el viernes una parada breve en uno de los bustos que decoran los pasillo del Rectorado de la UCO. Se acercó a leer la inscripción. “Averroes”. Miró directamente a los ojos de la escultura y sonrió como si reconociese a un viejo amigo. Y, desde luego, lo son. Como el andalusí, Lehn se ha interesado por la Filosofía pero terminó decantándose por la ciencia pura hasta el punto de abrir toda una nueva rama del saber al describir la química supramolecular que le valió el Nobel en 1987.

Invitado por el Instituto Universitario de Investigación en Química Fina y Nanoquímica, de Córdoba, el profesor Lehn impartió el viernes una conferencia sobre el origen químico de la vida y sobre el paso de la materia a la biología. Antes, roba media hora a su desayuno institucional para dedicárselo a CORDÓPOLIS.

Ocupando el despacho de un vicerrector, Lehn hace alarde de su capacidad de divulgación científica con un inglés cuyo acento es casi más alemán que francés, propio de un alsaciano. Como hijo de su tierra de frontera y la historia de guerras europeas que soportó, Lehn es un fervoroso antinacionalista y europeísta convencido. Y despotrica del Brexit con la misma sequedad,claridad y dureza con la que ataca a Greenpeace por su oposición a los transgénicos.

PREGUNTA. Antes de emprender el camino que le llevó a ganar el Nobel en Química, empezó usted investigando sobre el sistema nervioso, un descubrimiento que hizo un español también ganador del Nobel: Ramón y Cajal. Él trabajó mucho tiempo con pocas ayudas por parte de los gobiernos y apenas reconocimiento social. Por lo que conoce de la ciencia en España, ¿cree que a otro nivel, seguimos teniendo el mismo problema?

RESPUESTA. Realmente no. Para empezar, estamos en Europa, no en España. Este país ha obtenido mucho dinero para su desarrollo y se ha usado muy bien no solo en infraestructuras de comunicación como carreteras, trenes y este tipo de cosas, sino que también en ciencia se han hecho muy buenas inversiones. Se han creado instituciones de muy alto nivel. Estoy pensando, por ejemplo, en el ICIQ (Institut Català d’Investigació Química), en Tarragona. También hay buenos centros en San Sebastián, en Bilbao y por supuesto en Madrid y otros muy buenos en Valencia. Hay muchos ejemplos de desarrollo en España muy bien realizados y a muy alto nivel a través de las instituciones. Hay muy buenos equipos y con muy buenos trabajos bien conocidos en muchos lugares.

P. Todavía vivimos inmersos en una profunda crisis económica.

R. Como todo el mundo, también ocurre en Francia.

P. Nuestros mejores investigadores viajan al extranjero para formarse y trabajar, , lo cual es normal. Pero también hay quejas de la falta de oportunidades que la ciencia ofrece en España para que algunos de esos científicos regresen.

R. Tampoco veo del todo correcta esa apreciación. Piense que en muchos de esas instituciones que le he nombrado hay científicos de otras países vienen a España a trabajar. Cuando deje Córdoba, voy a viajar a San Sebastián para una reunión científica en una mesa de asesoramiento en su instituto de investigación en nanotecnología. Y allí hay muchos científicos de muy alto nivel trabajando. Si se tiene el dinero y las instalaciones, la gente vendrá. Tenemos ese caso, por ejemplo, en Tarragona que atrae a mucha gente de otros países. Siempre nos fijamos en lo malo pero hay siempre cosas buenas. Si solo ves lo malo… Eso no está bien.

P. Es que soy periodista…

R. Ese es justo el problema, os fijáis en lo malo porque da titulares pero tenéis que contar lo bueno, también.

P. Pues tengo un montón de preguntas sobre aspectos negativos (risas).

R. (Risas)

P. Dígame cómo le explicaría usted a mi abuela lo que es la química supramolecular.

R. Primero su abuela tendría que saber lo que es una molécula, que es mucho más difícil.

P. Empecemos por ahí, entonces, ¿cómo le explicaría a mi abuela lo que es una molécula?

R. Una molécula es una casa y los ladrillos son los átomos que la componen. Con los átomos construyes casas, que son las moléculas. Pues bien, la química supramolecular sería el barrio o un pequeño pueblo; es decir, la forma en cómo esas casas, esas moléculas, se relacionan entre sí.

P. ¿Y cómo están unidas, cómo se relacionan?

R. Esa es la gran pregunta… ¿Cómo responderla…? Bien… (tres segundos de silencio, mientras piensa la respuesta). Pongamos otro ejemplo, las moléculas también actúan como personas. Si usted y yo somos un par de moléculas y nos damos la mano, contactamos (extiende la mano y se la estrecha al periodista) ya formamos una supramolécula.

P. Porque establecemos un tipo de relación.

R. Relaciones e interactuaciones. Tenemos a mucha gente aquí en esta habitación que también podrían estrecharse las manos y, por tanto, compondrían una entidad supramolecular mayor.

P. ¿Y qué hacemos las entidades supramoleculares?

R. Muchas cosas, podemos hablar entre nosotras, podemos decidir hacer cosas que estando solas no podríamos hacer. Cuando somos moléculas solitarias no tenemos las mismas propiedades que cuando nos juntamos. De la misma forma que una multitud de gente junta no tiene las mismas propiedades que una persona sola. Encontramos más analogías con la música. Si usted es un violinista solista, se convierte en una molécula, pero la orquesta en su conjunto es la supramolécula y la música que hagan será muy diferente.

P. Y estas relaciones ocurren en todo el universo.

R. Por supuesto porque este tipo de interactuaciones existen en todas partes: en la forma en la que interactúan los átomos, las moléculas pero también la gente. Existen atracciones mutuas a todos los niveles.

P. Tuve un profesor en la Universidad que decía que los verdaderos filósofos del siglo XXI eran los astrofísicos y aquellos que estudian las nanopartículas. Lo decía porque ustedes son los que ahora encuentran más respuestas a las últimas preguntas sobre la existencia.

R. Pero eso no es filosofía, es ciencia. Y son las preguntas que nos hemos hecho desde siempre.

P. Desde los inicios de la filosofía también.

R. No, no… En Egipto, por ejemplo, ya se produjeron y conservaron muchísimos descubrimientos hasta que, más tarde, la Iglesia los prohibió. Fue la Iglesia quien estaba en contra de ellos. En cambio, ofrecieron la religión y la creencia obligada en lo que aparece en la Biblia, un libro con son historias para responder a las preguntas de siempre: ¿qué hacemos aquí, qué hay más allá, es el mundo el centro del universo o hay más cosas allí afuera? Estas preguntas siempre han estado ahí. Actualmente, los astrofísicos tienen unos instrumentos muy potentes que hacen posible encontrar respuestas, pero desde luego eso no es filosofía.

P. Lo preguntaba sobre todo porque usted empezó a estudiar Filosofía antes de dejarla por la Química.

R. Sí, la quise estudiar en la Universidad pero bueno, al final no lo hice.

P. El estudio de los sistemas supramoleculares tiene aplicaciones en otros muchas ramas del saber, incluso en el estudio de otros planteas.

R. Sí, la conferencia que voy a impartir [este viernes] trata un poco de eso. Los átomos que constituyen nuestra materia aquí son los mismos en todas partes en el Universo. Lo que encontramos aquí existe también en cualquier otro sitio. Una molécula de agua en nuestro planeta es la misma en cualquier otro sitio del universo. Cuando ahora los astrofísicos -que son capaces de investigar en sistemas planetarios muy distantes- encuentran una molécula de agua, pues es una molécula de agua como la de aquí. Lo mismo ocurre con los elementos químicos, que son los sillares que construyen nuestro universo. En el universo y en los exoplanetas habrá moléculas y serán las mismas y regidas por las mismas leyes. Todo el universo se construye de una manera que puede ser aprendida en nuestro planeta. Por eso, cuando los científicos miran por telescopios con capacidad interestelar encontramos características a nivel molecular que son las mismas que en la Tierra. Lo que aprendamos aquí, será válido en todos los planetas, con sus diferencias en función de su temperatura o la composición de sus atmósferas.

P. Hasta ahora creíamos que la vida en la Tierra estaba basada en la presencia de elementos muy concretos como el oxígeno.

R. Hemos encontrado sistemas vivos en las profundidades abisales que no funcionan de la misma forma que lo hacemos nosotros, por ejemplo no tienen oxígeno y viven. Todo depende de lo que llamemos vida. La vida está definida por ciertas propiedades como crecer y reproducirse.

P. ¿Qué recorrido tienen los sistemas supramoleculares en la ciencia aplicada? He leído que hace unos años sirvió para desarrollar unos implantes de corazón para una operación en Moscú.

R. Sí, ese es un ejemplo… ¿Dónde ha visto usted eso?

P. Lo leí en una entrevista.

R. Ah, vale (risas). Sí, es verdad… A ver, las supramoléculas siempre han existido pero no fueron estudiadas porque no habían sido descubiertas como un factor importante en el estudio de la materia. Ahora estamos aprendiendo a usarlas y algunos han desarrollado implantes para biomedicina. Pero las aplicaciones de los descubrimientos siempre se toman su tiempo. Al principio, siempre tienes que tener tus estudios básicos y luego un número de personas trabajarán con ellos y desarrollarán aplicaciones.

P. ¿También en nanotecnología?

R. Serán aplicación más relacionadas con la química. La natotecnología será una parte de ella. Con la nanotecnología ocurre como con las supramoléculas, siempre han existido pero no podíamos estudiarla bien porque no teníamos los instrumentos para trabajar con elementos tan minúsculos. La nanotecnología es tecnología a escala minúscula y supuso todo un campo nuevo en cuanto se definió y se pudo estudiar. En nuestro caso, reducir los componentes químicos a partículas muy pequeñas le confieren nuevas propiedades al entrar en juego los efectos de la física cuántica.

P. ¿Qué piensa de ese eterno debate entre la ciencia básica y la ciencia aplicada?

R. Invirtamos en las dos. Si no tienes ciencia básica tampoco tendrás la aplicada.

P. Pero a veces no parece fácil de explicar a los Gobiernos o instituciones que deben invertir un montón de tiempo y dinero en algo que no saben si les va a dar rendimientos económicos inmediatos.

R. Por supuesto, no lo saben. Pero tienes que arriesgarte porque de otra forma no habrá progreso.

P. Perdone que vuelva a sacar aspectos negativos de nuevo pero en España, aunque se haya invertido más en ciencia en comparación con décadas pasadas, no es suficiente y se prefiere prestar más atención a otros sectores como el turismo. Como país, no veamos a la ciencia como una buena manera de generar industria.

R. ¿Por qué dice “no vemos”? Quizás usted no pero desde luego otro sí. (Risas)

P. (Silencio) Le aseguro que lo veo pero no soy tan optimista.

R. Desde luego. A ver, ya conocemos muchas cosas y por tanto hay muchas potenciales aplicaciones que pueden ser comercializadas. Pero si quieres ir más allá, tienes que invertir en investigación básica porque no puedes explotar aquello que todavía no conoces.

P. Antes decía que no estamos en España, que estamos en Europa con todos los investigadores de la UE interrelacionados. ¿Qué puede ocurrir ahora con el Brexit?

R. Nada. Será muy malo para los británicos. Es su problema.

P. ¿Y para la ciencia europea?

R. Los científicos estamos siempre viajando. Yo voy a menudo a China.

P. La ciencia y los científicos no tienen fronteras.

R. No las tenemos. Con el Bréxit han hecho una estupidez, es su problema y ahora tienen que dejar la UE. Por supuesto, para ellos las inversiones en ciencia serán diferentes porque todos nosotros pagamos impuestos que en parte van a las instituciones europeas de la UE en Bruselas. Algunos dicen que Bruselas es malo, pues no, Bruselas es muy importante. El problema es que los países no están colaborando lo suficientemente. Por eso estoy a favor de un Gobierno Europa, no un Gobierno francés o español, un Gobierno europeo.

P. Pero no parece que la cosa vaya por ahí. Está creciendo la extrema derecha nacionalista en muchos países, incluido Francia.

R. Sí pero mire, los tipos que impulsaron el Brexit ahora se están arrepintiendo de lo que hicieron y creo que todos estos movimientos nacionalistsa se van a ver afectados. Porque si queremos seguir siendo fuertes, tenemos que colaborar unos con otros.

P. Usted es de Alsacia, un lugar de frontera que ha estado en mitad de tres guerras, la franco prusiana y las dos mundiales, marcadas por el nacionalismo. ¿Qué piensa cuando lo ve resurgir?

R. Creo que se debe a razones económicas sobre todo. Cuando se sufre este tipo de problemas la gente tiende a pensar que las cosas malas que lesocurren proceden de otros países. Es un error tremendo. Y hay que ser mucho más activo en resolver los problemas conjuntamente en vez de seguir mirándose a uno mismo. Sí, tenemos problemas económicos pero es por culpa de los propios europeos, no de otros. Los chinos no culpan a nadie, lo que hacen es seguir adelante y trabajar. Los indios hacen lo mismo a pesar de que la India tiene muchos más pobreza que los europeos. Por eso, cuando los europeos se sienten infelices por la situación actual, pienso que deberían de viajar a la India y ver cómo están allí las cosas. Vivimos en una preciosa parte del mundo, por suerte en una zona cuyo clima no es ni muy cálido ni muy frío…

P. Por el momento.

R. Bueno, ese es otro tema. Insisto: todavía somos muy privilegiados y aunque otros países empiezan a despuntar, lo cual es normal, no hay razón para que un pueblo pobre en la India deba de ser más pobre que uno de España. Ellos son seres humanos como nosotros y debemos de trabajar todos juntos para arreglar cosas así. En cambio, los nacionalismos tratan de separarnos porque tienen miedo del futuro y piensan que el pasado siempre fue mejor. Eso nunca ha sido bueno para la humanidad. Es un gran error. Imagina ir al dentista en el siglo XV. No era igual que ahora.

P. Usaban un martillo para dormirte…

R. (Risas) Por ejemplo. Y la gente no se da cuenta de que las cosas son mucho mejor que ahora. Por otro lado, volver atrás supondría volver a levantar un montón de regulaciones y burocracias sustentadas en el miedo a esto y a aquello; esto es tóxico, esto no… Empezando por nuestra propia comida.

P. Aquí en Europa hemos prohibido el cultivo de transgénicos.

R. Y es un error terrible. Podríamos tener plantas modificadas genéticamente que durasen más y eso es genial. Pero sabes, la gente tiene esta idea de “no tocar” la genética y yo pienso todo lo contrario, hay que usarla. Los organismos modificados genéticamente son muy importantes para nosotros. Hace unos meses 120 premios Nobel firmamos una carta atacando a Greenpeace. Porque Greenpeace (a la que yo llamo Greenwar), por ejemplo, ha logrado que el Golden Rice, un tipo de arroz genéticamente modificado para que contenga vitamina A y que es muy bueno para niños en países pobres, sea prohibido. Por eso, en esa carta les decíamos que no deberían de hacerlo, que era un error.

P. ¿Qué piensa de sus argumentos científicos?

R. Ellos proclaman que usan argumentos científicos pero no… Yo creo sinceramente que no son científicos. A ver… este debate es antiguo. La ciencia nunca es una actividad en la que exista el 100% o el 0% de algo; el negro o el blanco tampoco existen; la ciencia es gris. Y eso es algo que a la gente le incomoda mucho. Por eso existen la religiones, porque con ellas no piensas, crees.

Tomado de CORDÓPOLIS

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